Distinción: Declaración de NO

 

Distinciones de Coaching

Declaración de NO.

Decir no (de una forma adecuado y sin dañar la relación) requiere de una cierta habilidad conversacional que no siempre tenemos. Se trata de una práctica socialmente poco aceptada. Somos educados desde niños para mostrarnos amables, ser serviciales y agradar a los demás y, muchas veces, esas convenciones sociales nos obligan a olvidaron de nosotros mismos, de nuestras necesidades e intereses. En el mundo de las empresas se valoran competencias como la orientación al cliente y se buscan personas que se interesan por los demás, que sabes satisfacer necesidades ajenas, que se muestran amables en sus interacciones y que parecen estar siempre disponibles, así que frecuentemente nos esforzamos por cumplir con estas expectativas.

Sin embargo, también podemos mirar las otras caras de la moneda y darnos cuenta de las dificultados que nos puede generar esta manera de relacionarnos cuando NO somos capaces de ponernos límites y reaccionamos diciendo que SI de manera automática., sin pararnos a pensar en las consecuencias. Esta actitud nos hará trabajar sin descanso por los demás, pero no de forma auténtica, sino de forma mecánica, son criterio, olvidándonos de nosotros mismos y de nuestras necesidades.

Cuando analizamos la dificultad de decir no, encontramos 3 tipos diferentes de juicios que bloquean esta habilidad:

-          “Hay que ser servicial y hacer lo que los demás esperan de nosotros”. Y esto se convierte en un programa que rige la conducta en cualquier situación, aunque con ello haya que hacer grandes sacrificios, renunciar a nuestros intereses y, en definitiva, traicionarnos a nosotros mismos.

-          “Si digo que no, no me van a querer, no me van a valorar, no contarán conmigo, se enfadarán, pensarán que no soy servicial”. Cuando este juicio entra en juego, nos desconectamos de nuestras verdaderas necesidades y las confundimos con las necesidades de os demás, creyendo que todo lo hacemos voluntariamente, por propia elección, sin advertir hasta qué punto actuamos de forma automática, dejando que sean estos juicios los que rigen nuestra conducta. Lo que ocurre entonces es que la necesidad de decir que sí no tiene que ver tanto con el deseo de ayudar y de ser útil como con el miedo de perder algo importante para nosotros (amor, aprecio, reconocimiento, estatus, imagen). ¿No es esto, al fin y al cabo, otra forma más de traicionarnos y de falsearnos?

    ¿Qué buscamos con esto?    

    Las personas con dificultades para decir que no buscan el aprecio, la aceptación, el reconocimiento de los demás. Valoran el cultivar una determinada imagen para ser vistas como personas amables. Disponibles, dispuestas a ayudar. Sin embargo, cuando decir que, si se convierte en un automatismo y se pronuncia sin la reflexión adecuada, aparecen muchas dificultades que vamos a analizar a continuación:

-          Atentado a la dignidad. cada vez que evitamos decir que no, nos estamos traicionando a nosotros mismos: relegados a un segundo plano la necesidad de cuidarnos, de atender nuestras propias necesidades, nos engañamos pensando que queremos ayudar, cuando en realidad actuamos de forma automática, sin reflexión. cuando queriendo decir no decimos que sí, comprometemos nuestra dignidad.

 -          Incumplimiento de promesas. cuando decimos que si todo el tiempo y a todo el mundo, nos podemos encontrar con problemas a la hora de cumplir nuestras promesas. En el ámbito laboral esto es muy frecuente. cada vez que decimos sí de forma automática, estamos comprometiendo la posibilidad de cumplir otros compromisos que habíamos adquirido previamente. frecuentemente el incumplimiento de promesas acaba produciéndose con las personas con las que tenemos más confianza, que son precisamente las que más nos importan.

 -          Pérdida de relaciones. cuando una relación está dañada, una de las partes puede poner todo su esfuerzo en mantener la con la estrategia de decir a todo que sí para ganarse la confianza del otro, lograr su perdón y restaurar la relación. sin embargo, lo que normalmente ocurre es que la relación se deteriora más y más cada vez. cuanto más nos esforzamos por ser amables y serviciales, más evidente se hace el servilismo, las concesiones inadecuadas, la pérdida de dignidad. el resultado suele ser igualmente la ruptura de la relación, pero el coste y el daño generado serían mucho mayores.

 -          Resentimiento. cuando no nos concedemos la posibilidad de decir que no, generamos resentimientos ocultos hacia las personas que piden cosas. En vez de mirar nuestra dificultad para decir que no, nos estamos enfadando con el descaro que tienen las personas que piden.  Las juzgamos poco sensibles: “debería darse cuenta de que estoy hasta arriba”; “no debería pedirme esto “. El resentimiento que se genera se habla con terceros o se expresa descontroladamente en una explosión de rabia. Los juicios y las emociones que se producen afectan a las relaciones y las van minando poco a poco.

 -          Peticiones. Asociado a no saber decir que no está el relacionar mal cuando nos dan un no por respuesta. Es el mismo juicio que opera en el sentimiento inverso: “si me dicen que no es porque no me quieren”. Por eso también nos costará hacer peticiones. “si no pido, no me expongo a que me digan que no “. Las consecuencias pueden ser devastadoras, porque, aunque se hagan pocas peticiones, igualmente se generan expectativas sobre lo que los demás deberían hacer con nosotros; expectativas que, de no cumplirse, provocarán más frustración y resentimiento.

¿Qué ocurre con las organizaciones?

Igualmente, que encontramos personas con dificultades para decir que no, también encontramos organizaciones con esta misma dificultad. Son organizaciones en las que existen creencias de que todo el mundo, cumple y respeta, como, por ejemplo, “no se puede decir que no al jefe ni a los clientes”. Este tipo de creencias genera una cultura de empresa que compromete la dignidad, el cumplimiento de los compromisos y, en última instancia, socava la confianza.

Una última consideración en relación con esta distinción. si has visto y valorado hasta aquí la importancia que tiene el desarrollar la habilidad conversacional de decir que no, también es importante que desarrollen la capacidad de dejar que los demás te digan que no. Cuando haces una petición, ¿te aseguras de verificar que la otra persona te dice que si con libertad? dar espacio para decir que no significa también dar legitimidad a esta posibilidad. ¿Cómo reaccionas tú cuando te dicen que no?

¿Dónde puedo encontrar más distinciones?

Puedes encontrar esta y otras distinciones de mucha utilidad en el libro llamado "No es lo mismo" de Mirian Ortiz de Zarate y Silvia Guarnieri.

En este bloc te las voy a ir desglosando poco a poco para tu conocimiento y aprendizaje. 


Amplia el conocimiento.

Puedes saber mas sobre esta distinción en este video de Jose Manuel Sanchez:


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Me llamo David Armando Candelas y soy Coach Personal, Ejecutivo, Sistémico y de Equipos. Estoy Certificado por ICF y acompaño a personas como tú a alcanzar el máximo potencial y alcanzar las metas que te propongas.

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